Día 4: Cefalú – Agrigento (noche)
Como ya he dicho, Cefalú me encantó.
Intentamos levantarnos pronto para ver la ciudad. Hay una parte antigua (el centro histórico) y luego la parte ya más actual y normal. No vale la pena comentar que lo bonito es lo primero, no?
Empezamos por ver un antiguo lavadero (medieval). Está en la calle principal, subiendo a mano izquierda. Luego se tiene que bajar por unas escaleras, aunque son pocas. Una vez allí se ven los varios lavaderos que aún se conservan (en perfecto estado) .

Volvimos a la catedral. Vista con la luz del día parecía aún más bonita. No entré dentro porque iba con tirantes y pantalón corto, y si ya en Italia son bastante devotos, no os cuento ya de Sicilia… Alrededor de la catedral hay muchas tiendas de souvenirs baratos. Si teneis que comprar postales y demás, hacedlo por allí.

Después de ver el centro, optamos por ir a la playa. Nuestra amiga de Cefalú nos dijo que las playas más bonitas no eran las que teníamos allí delante (normal), por lo qual, cogimos el coche y nos fuimos a una cala que hay a 10-15 minutos. No recuerdo el nombre de ese rincón, però para llegar a ella se tiene que dejar el coche arriba de todo y bajar a pie por un camino muy estrecho (unos 10-15 minutos más), y con partes llenas de flores rosadas.

Estuvimos allí tomando el sol bastante rato. La arena era de color marronoso y el agua estaba fresquita pero buena. No había medusas ni peces espada (jeje), aunque sí muchas algas. Es la playa típica de los domingueros: los italianos de la zona huyen de las playas centrales masificadas por el turismo para refugiarse en sitios como éste. Además, había mucas rocas, cosa que facilitaba la pesca de cangrejos y otros bichitos de cascarón.
Después de la playa, fuimos a ducharnos y a emprender la marcha otra vez.
Nuestro próximo destino era Agrigento. Para llegar allí, tuvimos que cruzar la isla de Norte a Sur. Aunque parezca lejos, se hace todo en un momento! Las carreteras seguían vacías (como cuando fuimos a Corleone), e incluoso vimos fuego. Esos días la isla estaba atacada de varios incendios, y verdaderamente es un poco impresionante pasar con el coche a pocos metros del fuego y ver a los bomberos intentado apagarlo.
De Agrigento no queríamos ver nada más que el Valle de los Templos (reservado para el día siguiente). Llegamos y fuimos directamente al cámping para aparcar. El sitio no estaba mal. Cogimos un bungalow, pero dentro no había baño ni nada, solo una nevera. Hacía, eso si, un calor infernal.
De noche fuimos al Lido (zona de playa), que esta cerca del cámping. Había paraditas y ferias, pero desconozco si estaban allí de modo permanente o bien por ser fiesta local.


